Las demoras en la toma de decisiones

Muchas veces tomamos decisiones equivocadas por no saber esperar los resultados de nuestras acciones y decisiones pasadas. La impaciencia es mala consejera.

Prácticamente todas las decisiones tienen demora entre el momento que actuamos y el momento en que los resultados esperados se presentan; por ejemplo, el baño con agua que acostumbramos por las mañanas tiene una demora de segundos entre el momento en que abrimos el agua caliente y el tiempo en que el flujo del agua llega a la temperatura que esperamos, es un proceso donde abrimos la llave del agua caliente, luego la cerramos un poco y abrimos la otra llave y así hasta ajustar la temperatura del agua de acuerdo con el nivel deseado. Parecería tonto abrir a todo y cerrar completamente las llaves, de hacerlo así nunca llegaríamos al estado deseado en el agua, por eso es que un poco de paciencia es la decisión más inteligente. Al igual que la temperatura del agua, el manejo de inventarios, los pedidos levantados por los vendedores con los clientes, el aprendizaje de los empleados en un programa de entrenamiento, entre muchos otros, son ejemplos de procesos con demora donde el administrador debe darle tiempo a sus decisiones para que se presenten los resultados que espera.

Este concepto de paciencia es simple pero poderoso, considerar las demoras nos permite disminuir las oscilaciones entre los niveles de nuestras variables de acumulación, tales como los inventarios, el efectivo o el personal; y tener control sobre estas variables de estado nos permite tener mayor precisión acerca de lo que puede suceder en el futuro, con lo cual somos mejores para planear y alcanzar las metas que nos proponemos.

Un ejercicio interesante, es que trates de distinguir cuál es el tiempo promedio en que tardan en presentarse los resultados de tus decisiones, y a partir de ese análisis comiences a tomar decisiones y considerar las demoras, sin duda al hacerlo logrará menos variación en tus variables de acumulación y podrás planear con mayor exactitud lo que sucederá. 

La paciencia para esperar los resultados no es como tener una bola de cristal, pero si es el inicio de la magia que mejora a las organizaciones.

Roberto Martínez Neira.